Campaña Volver a Carrillo

Rafael Passarini, como representante de FAMG, participó del Foro de Organizaciones «Consolidando Bases de Coincidencias para la Reconstrucción del Sistema Sanitario Argentino» convocado por la Coordinación Nacional de Salud de ATE Argentina.

Campaña Volver a Carrillo

Rafael Passarini, como representante de FAMG, participó del Foro de Organizaciones «Consolidando Bases de Coincidencias para la Reconstrucción del Sistema Sanitario Argentino» convocado por la Coordinación Nacional de Salud de ATE Argentina.

Con un cierre a cargo de Hugo Cachorro Godoy, secretario General de ATE Argentina, el cónclave se desarrolló con la participación de Arnaldo Medina y Nicolás Kreplak, Viceministros de Salud de la Nación y la provincia de Buenos Aires.

Más de veinte organizaciones de diversos ámbitos de la salud y la militancia participaron en el debate, expresando diversas propuestas y coincidencias para la reconstrucción del sistema sanitario argentino, desde sus ámbitos o especificidades, con la consigna “Por qué y para qué hay que transformar el sistema sanitario argentino”.

Ver nota completa en el sitio de IDEP Salud http://idepsalud.org/campana-volver-a-carrillo-foro-de-organizaciones/ 

Rafael Passarini, representando a FAMG, denotó los 35 años de trabajo de la institución fundamentado en el pensamiento crítico. Su inclusión en el Movimiento por el Derecho a la Salud y No a la Cus. Y expuso una síntesis del documento La Salud en Tiempos de Ajuste, emitido por el Congreso Nacional 2018 de FAMG.

Decía Passarini “El documento proponía un Sistema de Salud integral e integrado financiado por el Estado y fuertemente regulado como garante del Derecho a la Salud, accesible, equitativo y humanizado. Planteábamos que nuestra Federación, que incluye no solo a médicos generalistas sino a todo el equipo de salud, forma parte de un colectivo –el cual compartimos ahora con ustedes- con sociedades civiles, grupos de usuarios de servicios, organizaciones de trabajadores y otras organizaciones hermanas tanto de nuestro país como de Latinoamérica. 

Nosotros proponemos desde hace muchos años una Ley de Salud para establecer los principios filosóficos de un Sistema Nacional de Salud, para que sea marco de la organización del financiamiento, del modelo de atención y del desarrollo de los recursos humanos. Creemos que esta Ley debe establecer los principios y valores éticos de universalidad, solidaridad, equidad, calidad e integralidad, con participación, garantizando la gratuidad de los servicios públicos. Debe haber priorización de los grupos más vulnerables: niños, ancianos, discapacitados, comunidades en condición de pobreza, con perspectiva de género e integrando la diversidad sexual. También debemos considerar especialmente los pueblos originarios, distribuidos en distintas comunidades de nuestro país. Promover que haya garantía de calidad, integralidad y humanización de los servicios y mecanismos de participación de la comunidad (en lo cual todos estamos coincidiendo).

Para lograr una vigencia del Sistema Nacional de Salud la Ley debe ser de consenso entre las provincias, no una Ley centralista, que sea una Ley consensuada, con los actores sociales también que permita la aplicabilidad y sustentabilidad en el tiempo. Debe incluir cuestiones de competencia nacional como de orden público en materia de la seguridad social, el sector privado y el desarrollo de los recursos humanos. También debe establecer presupuestos nacionales y provinciales para garantizar el funcionamiento genuino del sistema en su conjunto. La producción nacional de medicamentos y vacunas debe ser centro de las políticas públicas, manteniendo un Vademécum esencial y exigiendo un uso racional. Los medicamentos y tecnologías de alto costo deberán estar regulados por el Estado, pero que el derecho de los pacientes se cumpla contrarrestando los intereses mercantilistas de las corporaciones.

Lo que se propone es un gran acuerdo político y social para contrarrestar las actuales políticas neoliberales en el sector Salud condicionadas por los organismos internacionales, en especial la propuesta de Cobertura Universal de Salud CUS. El Derecho a la Salud y por ende las políticas públicas que lo garanticen deberán al menos asegurar la Atención Primaria como estrategia central del Sistema de Salud, la integralidad como un concepto medular del modelo de atención en salud, la participación social, ciudadanía y construcción de actores sociales como estrategia política para la sustentabilidad del sistema, el reconocimiento de las diversidades, saberes con los que hay que vincularse para construir una nueva concepción de la salud y el enfoque relacional para una práctica nueva donde la subjetividad e intersubjetividad sean materia prima para la emancipación.

Passarini concluía diciendo “Debemos sentar las bases no solo de un sistema integrado, sino de leyes que lo sustenten y, fundamentalmente, financiamiento. Y dejar de lado de una vez por todas aquellos condicionamientos internacionales, que por supuesto son créditos que luego hay que devolver y que nos condicionan en un montón de objetivos que quizás no son los que más estamos priorizando. Coincidimos que hay que dar prioridad a determinados programas para salir de la emergencia, pero fundamentalmente empezar a dar gestos de soberanía y sacarnos de encima algunos salvavidas de plomo.”