Declaraciones de Congresos

La Declaración de El Bolsón, del 16 de noviembre de 2003 y la Declaración de Potrero de Los Funes, de noviembre de 2006, son dos documentos de fundamental importancia en la historia de la Federación Argentina de Medicina General.

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La Declaración de El Bolsón, del 16 de noviembre de 2003 y la Declaración de Potrero de Los Funes, de noviembre de 2006, son dos documentos de fundamental importancia en la historia de la Federación Argentina de Medicina General.


La FEDERACION ARGENTINA DE MEDICINA GENERAL, que nuclea asociaciones provinciales de esta especialidad médica de todo el país, concluye su XVIII Congreso Nacional e Internacional que en esta oportunidad se desarrolló en El Bolsón, Pcia. de Río Negro, los días 13,14,15 y 16 de noviembre de 2003. Con la presencia de más de 900 participantes y 60 disertantes y bajo el lema "UN SISTEMA NACIONAL DE SALUD DESDE LA APS", se concluye con la redacción de una declaración final dirigida a los integrantes del equipo de salud, las autoridades sanitarias nacionales y provinciales y a toda la ciudadanía, con el fin de sentar las bases que permitan la formulación de UN PLAN NACIONAL DE SALUD dirigido desde la autonomía de un país soberano y orgulloso de poder determinar su propia política de salud pública.

DECLARACION DE EL BOLSON, 16 DE NOVIEMBRE DE 2003.

Los médicos especialistas en medicina general y de familia de la Rep. Argentina que desempeñan su actividad profesional en el primer nivel de atención, reclaman a los estados municipales, provinciales y nacional, la formulación de un PLAN NACIONAL DE SALUD construido desde la participación plena de todos los trabajadores del equipo de salud y sustentado en las necesidades de una población cuya condición se encuentra en franco deterioro en sus aspectos biológicos, psicológicos, sociales y emocionales, generando una demanda asistencial basada en enfermedades forjadas en políticas erróneas, lo que ha constituido una verdadera epidemia que sembró muertos a lo largo y ancho del país y produjo lesiones irreparables en poblaciones enteras, cuyas secuelas son asistidas por programas focalizados, sustentados más en la beneficencia que en la responsabilidad de un sistema que debe reparar los daños provocados. Daño que no solamente se ha producido sobre las personas sino que ha condicionado el hábitat deteriorando en medio ambiente, descuidando los recursos naturales y avasallando las culturas originarias de nuestro país. Las instituciones del Estado han perdido su pertenencia social y se han erigido en bastiones de poder con concentración de decisiones no consensuadas. De esta forma se generan políticas verticales, reduccionistas, fragmentadas y de escaso impacto social ya que están más dirigidas a aplacar las demandas sociales mediáticas que a consolidar un sistema de protección, promoción y recuperación de la salud de toda la población. A 25 años de la formulación de la estrategia de Atención Primaria de la Salud (APS) donde se planteaba alcanzar objetivos dirigidos a toda la comunidad, nos encontramos inmersos en el mayor retraso de las condiciones de salud de las personas, de los recursos destinados a su cuidado y de las políticas dirigidas a este sector. El desprecio por el equipo de salud, su precarización laboral, el impedimento a su capacitación y actualización, los bajos salarios, contradicen los reiterados discursos de priorizar el primer nivel de atención, ya que los recursos se vuelcan a grupos gerenciales o a sub-especialidades médicas que basan su accionar en la enfermedad y no en el cuidado de la salud. La coherencia debe demostrarse con una reorientación de los recursos financieros y no con palabras oportunistas, que se reiteran sistemáticamente pero que no producen avances sobre la cruda realidad. Es por todo esto que en el diseño de un SISTEMA NACIONAL DE SALUD debe tomarse en cuenta prioritariamente: a./ EL DERECHO A LA SALUD, que otorga el ser Ciudadano de este país. b./ LA UNIVERSALIDAD, brindando una cobertura a todos los habitantes de este suelo. c./ LA EQUIDAD, como único medio para resolver e implementar políticas con justicia social. d./ LA INTEGRALIDAD, evitando las políticas fragmentadas orientadas sólo a sectores. f./ LA GRATUIDAD, considerando la salud un bien social y no un bien de mercado. g./ LA SUSTENTABILIDAD, asegurando el financiamiento genuino y la continuidad de las acciones en salud sin condicionamientos de organismos externos. h./ LA BIODIVERSIDAD, respetando nuestra identidad cultural y el ecosistema. i./ MONITOREO Y GESTION, para asegurar las correcciones necesarias en un proceso dinámico que busque la eficacia y la calidad en forma permanente. Ratificamos que un SISTEMA NACIONAL DE SALUD se construye con la participación de todos, por lo tanto es nuestro desafío convertirnos en actores sociales colectivos, con capacidad de incidir en políticas públicas que redunden en el beneficio de las mayorías. Por lo tanto reclamamos a las autoridades de todos los niveles de gobierno que ejerzan su responsabilidad implementando las estrategias necesarias para que esto sea de una vez por todas una realidad.

Documentos 1


DOCUMENTO de POTRERO DE LOS FUNES

Documento final del XXI Congreso Nacional de la Federación Argentina de Medicina General que bajo el lema “Juntos reafirmamos nuestra identidad debatiendo la Atención Primaria” se desarrolló en Potrero de Los Funes, San Luis, noviembre de 2006.

Más de 1500 trabajadores del Primer Nivel de Atención de todo el país reunidos para construir una visión actualizada de la realidad de la Atención Primaria de la Salud en nuestro país, concluyen: 1.- Se hace necesario debatir la APS con el objeto de reafirmar nuestra identidad y lograr un marco conceptual de la misma que oriente a gobiernos, casas de estudio, organizaciones sindicales, organizaciones no gubernamentales, a los propios trabajadores del sector y a la comunidad toda, para cumplir con el objetivo de alcanzar Salud Para Todos desde un Sistema Nacional de Salud. 2.- La implementación de los Programas orientados a abordar en forma fragmentada los problemas de salud de nuestras comunidades no propician el trabajo en equipo, ni la participación comunitaria. El origen de su financiamiento los condiciona en relación a la autonomía en el manejo de los recursos. 3.- No se ha trabajado en pos de un sistema de registros; cuestión fundamental para la toma de decisiones respecto de las políticas sanitarias. El énfasis en la distribución no regionalizada de medicamentos, refuerza el viejo modelo de abordaje de los problemas de salud centrados en la enfermedad ya instalada y no en un modelo anticipatorio o de construcción social de la salud. 4.- No se evidencia un avance en la implementación de políticas ajustadas a la realidad cotidiana de los trabajadores de la salud. Desde su formación, capacitación permanente, contratación, condiciones laborales y retiro digno. Así aparece un escenario laboral donde se deben incorporar saberes no aportados por el Pre Grado, y que están signados por el multiempleo, la inestabilidad laboral, las enfermedades ocupacionales, la incapacidad de una actualización constante, jubilaciones no relacionadas con los ingresos de la vida activa. Los equipos de trabajo se encuentran desamparados por no contar con una carrera sanitaria justa y equitativa. 5.- La comunidad no tiene voz ni voto en las decisiones referentes a la organización de los subsistemas de salud. 6.- La líneas de intervención de los actuales decisores de las políticas de salud se encuentran direccionadas por el financiamiento de organizaciones internacionales, lo que constituye una gran contradicción ya que nos condiciona, nos endeuda y nos impide una reorientación de los recursos financieros. 7.- No se ha recuperado el papel rector del Estado sobre el sector salud y se continúa subsidiando al sector privado y a la seguridad social. Se podría ahondar en mayores detalles sobre la insatisfactoria realidad de la Atención Primaria en la Argentina, pero se hace necesario avanzar en la formulación de propuestas concretas dirigidas a todos los actores actualmente involucrados, y que puedan ser difundidas a la opinión pública nacional: a) Implementar una carrera sanitaria nacional que garantice el ingreso por concurso, la capacitación continua en servicio y la promoción y escalafonamiento de acuerdo a los méritos, abandonando así la precariedad laboral actual de los contratos, becas y los diferentes modelos de seguros públicos focalizados. b) Establecer en los presupuestos nacionales de salud el financiamiento genuino del sistema en su conjunto. c) Favorecer la producción nacional de medicamentos y vacunas, adecuándolos a un vademécum esencial y a su uso racional. d) Sostener el espíritu de la Carta Constitutiva de la OMS que determina que los gobiernos de los países miembros “asuman una responsabilidad indelegable en el cuidado de la salud de los pueblos”. e) Convocar a todos actores sociales a construir una política sanitaria que contemple responder al mapa epidemiológico nacional, garantizando los componentes esenciales previstos en la estrategia de APS. f) Consolidar políticas destinadas al cuidado de nuestros ecosistemas, rescatando valores y saberes de nuestras comunidades nativas. g) Constituir Equipos de Salud que rescaten los diferentes abordajes y campos de conocimientos, a los efectos de implementar el concepto de salud como producto social. Como reflexión final, se propone aprender conjuntamente a escuchar para corregir los errores y desarrollar en forma plena un Sistema Nacional de Salud soberano.